Abalrillo

 

14 de julio de 2007

 

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PROYECTO ABAL-RILLO

Montaje 

Edición de tirada fotografías, video y libro.

 

Historia.

Un día  al pasar junto a un contenedor de basuras, me asombro al ver sentado encima  este muñeco que  me mira de un modo extraño,  no parece tirado, ni perdido.

Nuestras miradas se cruzan, se analizan,  observa  cada detalle, cada movimiento, decido llevármelo a casa y allí sentado cada día nos observamos.

Su mirada parece serena y me gusta cada vez más, algo dicen sus ojos que no logro descifrar, no tiene apariencia de juguete, es más, creo que nadie jamás jugó con él.

Su aspecto muestra rastros de vivencias  y contiene historias que aún no  entiendo.

Pasado un año llegan a mis manos las imágenes de un niño de igual mirada, está en medio de un combate, huye del horror, mi curiosidad me lleva a conocerle y a saber de él, de pronto me encuentro en  un país lejano y en medio de  bombardeos  continuos, este pequeño me cuenta la historia de Abal-rillo y de cómo corrió por los niños dejando sus fuerzas por allí esparcidas, de cómo su deseo alimenta mentes  y de que después de tanto tiempo y sufrimiento ahora estaba perdiendo la esperanza ,  empezaba a creer que  los deseos de Abal-rillo,  sólo eran sueños y leyendas de un pueblo.

Decido investigar, estudiar, y recoger cada detalle, cada milímetro de este ser , hasta componer su verdadera historia , para  poder mostrarla al mundo o al que la quiera ver.

Abal-rillo, fue un niño nacido del querer, para querer y su meta no es más que la tuya, la mía o la de cualquier ser.

 

Cuento 

Abal-rillo, otro niño más....

 

Rubio de ojos azules, con la piel ligeramente dorada y como orden,  su paso, no dejó jamás de ser mejor y pensar por diez,

firme al andar, seguro de  corazón, calzado , limpio, de carácter formal,  religioso  y social, destacó siempre por sencillo y  buen amigo. 

 Al  parecer Abal-rillo aquel niño diferente a los  de su lugar;  provenía de una mezcla de tribus mongolas y linajes Iraníes, su nacimiento unió razas y recordó pasados, le tomaron el nombre de antiguas palabras,

 . Abal-rillo, nacido para amar.

parecía elegido para la paz, era el niño esperado para el  resurgir de sus culturas y  después de muchos años,  rescatar por fin la verdadera paz .

 Aquel día... , extraño y mal recordado, el cielo parecía no resolver sus transparencias , no había pájaros y su color desenfundaba chimeneas;

como siempre y todos los días , su relevancia escolar dejó que pudiera marchar antes de hora, 

--acostumbraba a hacerlo para recoger agua en el camino  a casa,  la cual    cada día llevaba  a su comunidad,

--siempre a la misma hora , un convoy americano derramaba agua entre las sedes más feroces y los gritos de  los niños ansiosos de huir del veneno de sus aguas y las fuentes del dolor.

Niños con la tragedia de la mentira , afónicos, vivos y con miradas parecidas,

pero aquel  día, aquel preciso instante en que Abal marchó de la escuela, 

una explosión dirigida a un centro logístico de su ciudad, 

desvió su camino...     o tal vez no...  

pulverizó aquel centro y con él:

a sus niños, a sus profesores,  a sus libros ,  a sus risas y sus amigos.

 Otra con tan sólo cinco minutos de margen silencioso , devoró otro barrio creyente más de la ciudad,

allí quedaron los escombros,  los cuerpos, las familias, las miradas , los besos y los restos  de todo cuanto Abal-rillo poseía.

 Dos bombas caídas del cielo , dejaron a éste niño sin más que lo puesto y con tanto como las enseñanzas le dieron.

No lloró una sola lágrima, no lanzó  un solo grito, no corrió entonces, ni corrió  luego, ni nunca corrió, ni luchó, resignó la mirada a un punto, a un firme lejano que coloreaba  la vista.

fijó sus sentidos en un horizonte claro y limpio.

 Permaneció sentado en una piedra que antes fue lugar de oración, durante toda una eternidad,

calló todas sus voces , anuló todos sus movimientos,

al mismo tiempo que sus ropas y su piel se demacraban, se rompían, se ensuciaban, su interior se hacía blanco, puro, brillante, por momentos.

un silencio sereno y reflexivo.

 Un día, después de mil, movió su mirada, relajó sus músculos, extendió sus brazos y dejó a estos que escribieran todas las palabras que sabían, dejó que su cerebro por fin descargara tanto como contenía, consiguió que su corazón vaciara  su sentido,

escribió durante nueve días y nueve noches,

Luego,  ya vacío, ya limpio y descargado decidió conservar la única cosa que le quedaba,

su presencia, su imagen con el registro de la guerra, y su nombre.

Pidió a Dios, que así lo hiciera,

 y éste asombrado por su gesto, no dudó en escucharlo y le concedió su deseo:

convirtiéndolo en muñeco, en ser inderfomable, en presencia serena, en paz constante.

Ahora Abal-rillo   está corriendo por el mundo , explicando con sus ojos, con su su imagen , todo lo que un niño siente y vive en una guerra,

explica que tras el horror viene la esperanza, que tras la guerra acude la paz, que tras una mala intención se esconden mil deseos y que la paz empieza en uno mismo.

Pidió  a los hombres antes de zarpar ; que  leyeran su escrito, que  llegara a los ojos del mundo, a los ojos de las personas buenas y malas, ricas y pobres, pensó;  

que de este modo lograría ablandar tanta tristeza, tanto llanto, tanta mirada caída, y tanto corazón roto,

quizá ;  Abal-rillo  un niño como otro , un niño más,

de aquí mil años  aún siga besando a los soldados, mirando a los ojos de los mandatarios, acariciando a los perdidos de fe, desnudando mentiras y recogiendo agua para los sedientos de amor.

Quizá Abal logre que los escombros no nos causen más dolor, que la ceniza no desprenda ese olor y que los niños de la guerra también jueguen  a la paz.

abal-rillo un niño iraquí ,    un niño más.

 

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Este sitio se actualizó por última vez el 14 de julio de 2007